Cuéntale a esta gente

-A ver, Julito, cuéntale a esta gente cuál es la palabra más importante de todas.
-¡Por favor!
-Jaja. No, cariño. Esas son las DOS palabras mágicas para ser amable. Pero ¿qué cosa te dijo papi que nunca podías olvidar?
-¡El desayuno!
-No, Julito. Esto era algo muchísimo mejor.
-¡Croquetas!
-No, nené. Esta palabra es más importante. ¿De qué está papi siempre pendiente?
-Del fútbol
-No.
-¿Del móvil?
-Joder, Julito. ¿Tú quieres que esta gente crea que eres tonto? Piensa. ¿De qué estamos mamá y yo hablando toooodo el día?
-De la chica esa con la que juegas al pádel.

Calientapollas

Hola. ¿Está ocupada esta silla? ¿No? ¿Me puedo sentar? Gracias. No, no quiero molestarte. Claro. Sigue leyendo, me gustan las chicas que leen. Solo déjame ver el título del libro. Ah, no lo conozco. ¿Qué tal está? ¿Te gusta? Sí, vale, perdona. No quería molestarte, tú a tu libro. Yo solo quería un café. A ver si el camarero me hace caso. A ti seguro que sí, porque les encantan las chicas guapas. Sería imposible no verte, con esos ojazos.
No, oye, perdona, no te vayas. No, espera.

Venga, pues pírate. ¿Qué más me da? Solo estaba siendo amable. Calientapollas.

El orbe

– Espera. ¿No te parece que ya hemos tenido esta conversación?
– ¿De qué estás hablando?
– Todo esto…ya lo hemos dicho antes.
– No te entiendo.
– Estamos en un bucle. ¿No lo ves? Nos repetimos. ¿Y si es un efecto de… eso?

El astronauta apunta un dedo enguantado hacia el orbe alienígena, ingrávido en mitad de la cabina.

– ¿Pero por qué?
– Podría ser un mecanismo de defensa de esa cosa. Para evitar que nos la llevemos.

La luz sanguínea del orbe parpadea sobre los visores de los dos astronautas.

– Espera. ¿No te parece que ya hemos tenido esta conversación?
– ¿De qué estás hablando?

Un juego

Todos los domingos, puntuales y expectantes, los sobrinos almuerzan con tía Tula. Mientras les sirve la sopa, repasa los rumores más notables del vecindario, pródigo en leyendas de sangre caliente.

En realidad todo es un juego. Los sobrinos van divulgando las historias más descabelladas, para que lleguen a oídos de la tía. El ganador es quien le cuele la patraña más escandalosa.

– Dios misericordioso. Se dice por ahí que el nuevo cura es hermafrodita.

Estallan las risas, el vencedor levanta su copa.

En realidad, Tula es todo menos tonta. Pero no quiere que los niños dejen de venir los domingos.

La respuesta de cortesía

– Así que es verdad: estoy muerto.
– Estás muerto.
– Y esto es el Cielo.
– Exacto.
– Es prácticamente como lo imaginaba: luz indirecta, minimalismo blanco, todo huele bien…
– Sí, intentamos que no haya sorpresas con el diseño. Para emociones fuertes ya está la vida.
– ¿Y ahora qué pasa?
– Ahora es cuando te ofrecemos la respuesta de cortesía.
– No entiendo.
– Te responderemos a una pregunta sobre cualquier aspecto de tu vida.

El recién llegado titubea bajo su nuevo halo.

– ¿Y qué pasa en el Infierno?
– Pues en realidad es muy parecido a esto. Pero allí les respondemos a todo lo que quieran saber.

Te va a sonar extraño

Paco, todo esto te va a sonar extraño, pero quiero que me escuches con atención. Vete al cuarto del niño. Mueve la zapatera hacia un lado: hay una rejilla detrás. Coge un destornillador y ábrela. Encontrarás un libro dentro de una funda impermeable. Quiero que lo leas. Ahí lo tienes todo, Paco. Las cosas que haces, lo que opinas, lo que dices, tus manías, tus recuerdos, tus secretos. Todo lo que eres está explicado en esas páginas. Dicen que tienen que resetearte porque estás dando problemas de estabilidad. Tienes que irte, Paco. No mires atrás. Coge tu manual y corre.


Inmóvil

El delegado sindical del Nautilus se sienta ante la mesa de coral del capitán. Viene a pedir tímidas mejoras en las condiciones laborales de la tripulación.
Un segundo después, la negociación finaliza.
Un minuto después, los marineros ven su cadáver salir despedido por la escotilla.
Una hora después, estalla el motín.
Un día después, salpicado de sangre, Nemo y sus oficiales se atrincheran en la sala de mando.
Un mes después, agonizando por la sed y la rabia, el capitán murmura una orden.
Un año después, una criatura abisal zigzaguea entre los restos del Nautilus, inmóvil en su paz social.


Elastano

No recuerdo cuándo ganar al pádel se convirtió en algo tan importante para mí.
Lo pienso mientras mi compañero de partido intenta sujetarme, estirando mi camiseta técnica (70% polyester, 30% elastano) hasta su máxima tensión, para evitar que salte la red y estrangule a mi rival al otro lado de la pista, pese a que su único pecado ha sido clavarme otro mate y soltar esa risita.
¿Qué me pasa? Si superé con entereza el divorcio, el juicio por la custodia, lo de mi madre y estos meses de implacable soledad. ¿Por qué necesito tan desesperadamente ganarle a este gilipollas?


Inapreciable

Desde este gastado grifo que gotea, nace un caudal inapreciable que escapa por esa mínima grieta del lavabo de la sacristía.
Continúa el exiguo hilillo de agua colándose por vericuetos imposibles, entre baldosines y vigas, resbala por el pan de oro del retablo hasta gotear con precisión sobre la corona solar.
Desde allí, fluye lentamente hacia unos ojos dolientes, aparentando una suerte de lágrimas que se deslizan mejilla abajo por el rostro de madera.
Todo esto será insignificante hasta que escuchemos en la iglesia el grito febril del primero de los fieles. Que caerá de rodillas,
al ver el milagro.


Arañazo

Hola.

Estoy garabateando esta nota sobre el capó de tu coche, porque te he hecho un arañazo al pasar y se supone que estoy apuntando los datos de mi seguro.
Sinceramente, hubiera pasado de largo, pero había mucha gente alrededor.
Comprobarás enseguida que esta nota no contiene mi teléfono.
Es todo un paripé para encubrir otro acto de cobarde egoísmo.
Pero gracias a este incidente, ahora tú, anónimo propietario de un Ford Fiesta, has desenmascarado a mi verdadero yo.
Mejor que nadie, tú me conoces.
Creo que eres, en realidad, lo más cerca que he estado de tener un amigo.