Inapreciable

Desde este gastado grifo que gotea, nace un caudal inapreciable que escapa por esa mínima grieta del lavabo de la sacristía.
Continúa el exiguo hilillo de agua colándose por vericuetos imposibles, entre baldosines y vigas, resbala por el pan de oro del retablo hasta gotear con precisión sobre la corona solar.
Desde allí, fluye lentamente hacia unos ojos dolientes, aparentando una suerte de lágrimas que se deslizan mejilla abajo por el rostro de madera.
Todo esto será insignificante hasta que escuchemos en la iglesia el grito febril del primero de los fieles. Que caerá de rodillas,
al ver el milagro.


Elastano

No recuerdo cuándo ganar al pádel se convirtió en algo tan importante para mí.
Lo pienso mientras mi compañero de partido intenta sujetarme, estirando mi camiseta técnica (70% polyester, 30% elastano) hasta su máxima tensión, para evitar que salte la red y estrangule a mi rival al otro lado de la pista, pese a que su único pecado ha sido clavarme otro mate y soltar esa risita.
¿Qué me pasa? Si superé con entereza el divorcio, el juicio por la custodia, lo de mi madre y estos meses de implacable soledad. ¿Por qué necesito tan desesperadamente ganarle a este gilipollas?


2016

Finalmente la pala golpea algo metálico y la multitud responde con un aplauso breve y descoordinado. Tres operarios extraen la cápsula del tiempo, que depositan a los pies del presidente. En el ovoide oxidado hay grabada una fecha: 2016. Se abre ceremoniosamente el artefacto, que contiene solo un objeto: una urna de metacrilato, empleada en las últimas elecciones de la Era Democrática.

El presidente vitalicio se dirige a las cámaras para explicar cuántas elecciones fallidas hubo aquel año aciago e ironiza sobre fragilidad del sistema, introduciendo un dedo por el agujero de bala.
Justo después suena el toque de queda.


Arañazo

Hola.

Estoy garabateando esta nota sobre el capó de tu coche, porque te he hecho un arañazo al pasar y se supone que estoy apuntando los datos de mi seguro.
Sinceramente, hubiera pasado de largo, pero había mucha gente alrededor.
Comprobarás enseguida que esta nota no contiene mi teléfono.
Es todo un paripé para encubrir otro acto de cobarde egoísmo.
Pero gracias a este incidente, ahora tú, anónimo propietario de un Ford Fiesta, has desenmascarado a mi verdadero yo.
Mejor que nadie, tú me conoces.
Creo que eres, en realidad, lo más cerca que he estado de tener un amigo.


Pandora

– Pandora, este es mi hermano, Prometeo.
Se dan dos besos.
– Encantada. Tú eres el que robó el fuego del Olimpo, ¿no?
– Sí, ¿cómo lo sabes?
– Vi tu video en Youtube llevando la antorcha.
– Era el tallo de una cañaheja. Como arde muy despacio, es práctica para trasladar el fuego grandes distancias.
– ¿Por qué lo hiciste?
– Fue una protesta contra el idiota de Zeus y sus prohibiciones.

Prometeo estalla en una carcajada altanera.

– Seguro que está cabreadísimo.

Pandora le acompaña con una sonrisa, pero en sus ojos la venganza de Zeus también arde lentamente.

Y sus dedos tamborilean sobre la caja.

Al Desastre

El candidato sabe que la medida de un hombre se define por los sacrificios que está dispuesto a hacer por los suyos. Por eso aceptó invertir su fortuna y arruinar su reputación: para aniquilar al enemigo desde dentro.
Y ahora va a inmolarse ante estos locos, para mostrarles que este camino de odio solo conduce al desastre.
Silencia a la multitud levantando los brazos y remata su discurso:
– Os lo prometo. Nuestras bombas nucleares caerán sobre esos terroristas. ¡Habrá un Hiroshima para todo el Islam!
Solo entonces Trump entiende la magnitud de su error.
Porque ellos simplemente aplauden más fuerte.


Clases Particulares


Mira, en este país no hay nadie inocente. Y si ahora les salen tantos casos de corrupción es porque están saneando el partido. ¿Tú crees que los demás no roban? No seas ingenuo. Además, cualquiera ve que las cosas están mejorando. El mercado se mueve, la bolsa y todo eso. Empieza a haber trabajo. Mira a Julián, ¿cuánto llevaba buscando curro? Viviendo de la pensión de su madre y de dar clases particulares en casa. Pues toma, la semana pasada empezó de reponedor. Un sueldo más, un parado menos. Que sí hombre, no seas fanático. Que las cosas van mejor.

Siempre Suyo

Querido doctor Lawrence, lamento los desperfectos y la conmoción que ha causado mi fuga del psiquiátrico. Espero que comprenda que, a pesar de todo, le guardo un gran aprecio y valoro nuestras largas conversaciones durante lo que usted consideraba «mi terapia». A la vista de los acontecimientos, ya habrá entendido que mis historias eran ciertas, por muy descabelladas que le parecieran entonces.
No soy humano. Y sí, hay otros como yo viviendo entre ustedes. Espero sinceramente que, lejos de inquietarle, esta revelación le ayude a entender que vive en un mundo infinitamente más interesante de lo que imagina. Siempre suyo,


Todos se rieron

Sí, sé por qué estoy aquí. Parece que alguien se ha ofendido por algo que he dicho. Joder, es que en esta empresa cada vez tenemos la piel más fina. No, no estoy justificando nada, pero cuando sacamos las cosas de contexto, siempre suenan mal. Mira, estábamos en el office, terminando un viernes, era un momento distendido. ¿Tú sabes la presión que hemos soportado últimamente? ¿Las horas que hemos hecho? Sí, es posible que hiciera un chiste mencionando sus tetas, no lo niego. Pero no fue algo desagradable, fue una tontería. Pregunta a los demás. Verás que todos se rieron.


Un Accidente

– No voy a dejarla. Está embarazada.
– Pero… ibas a pedirle el divorcio.
– Sé lo que dije, pero esto ha sido un accidente. Y ahora todo es distinto.
– No puedo creerlo. ¿Desde cuándo lo sabes?
– Hace un par de meses.
Ella ni siquiera le mira, sus ojos se clavan en la carretera.
– Y has seguido viéndome desde entonces.
– Lo siento, no sabía qué hacer. Ni cómo contártelo.
Durante dos kilómetros no responde, sorprendida por sentir una rabia tan pura.
Después, su pie aplasta el acelerador, una simple extensión de su furia.
Él grita algo ininteligible.
Ella, concienzudamente, ignora la siguiente curva.